Pese a esta mejoría semestral atribuida a la persecución penal especializada y al trabajo de los equipos ECOH de la fiscalía, el país cumple cuatro años consecutivos superando los 800 casos anuales (en contraste con los cerca de 500 anuales previos a 2021).
Detrás de este umbral de los 800 casos anuales se esconde una mutación profunda del modus operandi. El secuestro “tradicional” chileno —aquel derivado de conflictos familiares o de la retención improvisada de un deudor— mutó hacia un modelo de negocio transnacional altamente planificado. Cerca del 40% de estos delitos están vinculados directamente al crimen organizado, con facciones criminales que importaron dinámicas de extrema violencia.
De acuerdo con el informe de la Fiscalía publicado en septiembre de 2026, el comportamiento de las denuncias es el siguiente:
- El peak (2024): Chile alcanzó su punto máximo en una década con 868 casos ingresados.
- Año 2025: Se reportó una leve baja del 2,2%, cerrando con 849 denuncias.
- Primer semestre de 2026: Las denuncias cayeron a 394 casos, lo que representa una disminución del 17,6% en comparación con el mismo período de 2025 (donde hubo 478 ingresos
El análisis del fenómeno criminal revela cambios drásticos en la naturaleza del delito:
- Vínculo con el Crimen Organizado: Cerca del 40% de los secuestros están directamente relacionados con bandas criminales organizadas (como facciones del Tren de Aragua). Se utilizan principalmente para disputas territoriales, cobro de deudas económicas o financiamiento ilícito.
- Motivaciones: El secuestro con fines extorsivos lidera los motivos (19%), seguido muy de cerca por las disputas domésticas o de exparejas (18%) y los ajustes de cuentas entre bandas.
- Zonas críticas: La Región Metropolitana concentra casi el 40% de los delitos a nivel nacional, focalizándose fuertemente en comunas como Santiago Centro (especialmente el Barrio Franklin), Estación Central, Recoleta e Independencia. Le siguen las regiones de Valparaíso y Biobío.
- Mayor violencia: Uno de cada cuatro casos registra un alto uso de armas de fuego y vehículos. Además, el tiempo de cautiverio ha aumentado: mientras que antes las víctimas eran liberadas en un par de horas, en 2026 casi la mitad de los afectados pasa más de 24 horas retenidos.