¿Es necesario avanzar hacia un guardia de seguridad con mayores atribuciones?

La delincuencia ha cambiado, el nivel de peligrosidad con el cual ataca la delincuencia no posee una contraparte si consideramos las normas que establecen las atribuciones y medios de protección con los que debieran cortar los guardias de seguridad.
Guardias

La imagen principal de esta crónica cuenta de una legislación que los hechos transforma a personal de seguridad en meros espectadores u objetos ante los hechos de violencia.

La delincuencia ha cambiado, el nivel de peligrosidad con la cual ataca la delincuencia no posee una contraparte si consideramos las normas que establecen las atribuciones y medios de protección con los que debieran contar los guardias de seguridad.

El día de ayer se generó turbazo en supermercado en Reñaca ante lo cual los guardias debieron enfrentarse directamente siendo atacados con elementos contundentes algunos de los cuales hirieron a uno de los guardias. Como una medida desesperada pero práctica, un guardia activo un extintor de incendios generando una cortina de humo que permitió en gran medida disuadir la acción de los delincuentes.

Posteriormente con la llegada de carabineros, cuatro de los ocho delincuentes resultaron detenidos a la espera de que la justicia determine si existen antecedentes suficientes para acreditar el delito.

Todo lo anterior nos lleva a concluir la importancia de que las soluciones en materia de seguridad deban ser evaluadas de manera técnica, profesional y operativa y no bajo un enfoque político, pues en los hechos estamos convirtiendo a los guardias en meros espectadores sin capacidad de acción, a menos que decidan arriesgar su integridad física.

Hoy la tecnología provee de diversas alternativas en materia de retención incluyendo algunas de carácter indoloro, sin embargo siguen sin ser consideradas.

Como medio informativo hemos publicado en múltiples oportunidades opiniones de altas autoridad en retiro quienes en su oportunidad realizaron planteamientos que no eran considerados en el momento adecuado.

En estos momentos las pregunta que todos nos hacemos son:

1.- La delincuencia ha aumentado o disminuido?

2.- El nivel de violencia ha aumentado o disminuido?

3.- La capacidad de disuasión de los guardias ha aumentado o disminuido?

4.- Dispone un guardia de los conocimientos y elementos que le permitan reaccionar ante un delito sin exponer su integridad física?

¿En base a las respuestas anteriores percibe la delincuencia que todos estos antecedentes representan un incentivo para la comisión de un delito, en especial si se trata de menores de edad?

Los invito a leer la sección policial de los periódicos de los años noventa y a compararlos con las del día de hoy.  La conclusión es simple, la delincuencia ha cambiado, sin embargo, el esquema de respuesta del sistema pareciera estar detenido en el tiempo. Efectivamente existe una ley de seguridad privada la cual establece nuevos estándares y regulaciones, sin embargo, la dinámica que se vive en las calles sigue un curso preocupante.

En conclusión, el país está enfermo y la enfermedad se llama inseguridad. Solo falta por ver si el medico insistirá en recetar el mismo medicamento.

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