El presidente de Chile, José Antonio Kast, llegó ayer hasta la frontera norte del país para dar inicio oficial a las primeras obras del Plan Escudo Fronterizo, una de las iniciativas más emblemáticas de su programa de seguridad nacional.
La actividad se desarrolló en un sector fronterizo de la región de Tarapacá, donde maquinaria pesada comenzó los trabajos iniciales de construcción de zanjas y obras de infraestructura destinadas a reforzar el control territorial en uno de los puntos más sensibles del ingreso irregular al país.
Acompañado por autoridades militares, policiales y regionales, el mandatario observó en terreno el inicio de las faenas, donde retroexcavadoras comenzaron la excavación de una extensa zanja de seguridad paralela a la línea limítrofe con Bolivia. La obra forma parte de un sistema de barreras físicas, vigilancia tecnológica y presencia permanente de fuerzas de seguridad que busca fortalecer el control fronterizo en el norte de Chile.
Durante su intervención, el presidente Kast sostuvo que el Plan Escudo Fronterizo representa “una señal clara de que el Estado vuelve a ejercer soberanía efectiva sobre sus fronteras”. Según explicó, el proyecto contempla la construcción de zanjas de alta profundidad, caminos de patrullaje, sensores de vigilancia, iluminación estratégica y el despliegue permanente de unidades militares y policiales.
El mandatario destacó que la iniciativa responde a una demanda ciudadana creciente por mayor seguridad en las zonas fronterizas, particularmente frente al aumento del tráfico ilícito, el contrabando y el ingreso irregular de personas que ha afectado a diversas comunas del norte del país.
“El objetivo es claro: proteger nuestras fronteras, ordenar el territorio y garantizar que Chile vuelva a tener control efectivo sobre quién entra y quién sale del país”, señaló el jefe de Estado frente a la prensa que acompañó la visita.
El Plan Escudo Fronterizo contempla una ejecución progresiva en distintos tramos de la frontera norte, priorizando sectores identificados como rutas críticas de tránsito irregular. Las primeras obras incluyen excavaciones de zanjas de gran profundidad y ancho, diseñadas para impedir el paso de vehículos y dificultar cruces ilegales.
Desde el gobierno se informó que el proyecto será complementado con tecnología de vigilancia aérea, drones, radares de movimiento y centros de monitoreo fronterizo que operarán de forma coordinada con las Fuerzas Armadas y las policías.
La visita presidencial marca el inicio simbólico y operativo de un plan que el Ejecutivo ha definido como una de las principales políticas de seguridad del nuevo gobierno, en un contexto regional donde el control migratorio y la seguridad fronteriza se han convertido en temas prioritarios para varios países de América Latina.
Con el ruido constante de las máquinas excavando la tierra del desierto y la presencia de efectivos militares observando las obras, el comienzo del Plan Escudo Fronterizo busca proyectar una imagen de decisión política y acción concreta en uno de los desafíos más complejos que enfrenta hoy la seguridad del país.









