La tarde de este lunes, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) descartó la presencia de explosivos en un avión, luego de dar por terminado el procedimiento de seguridad que se activó tras un supuesto aviso de bomba en un vuelo hacia Copiapó.
Una mañana que comenzó con rutina y expectativa en el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, ubicado en la comuna de Pudahuel, se transformó en un operativo de seguridad mayor luego de que se reportara la posible presencia de un artefacto explosivo en un vuelo programado.
El aviso de posible bomba se produjo en el área de embarque de un vuelo de la aerolínea Sky con destino a Copiapó, cuando personal aeroportuario detectó movimientos inusuales en una maleta. Según los primeros antecedentes, la situación activó de inmediato los protocolos de emergencia establecidos por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).
Al percatarse de la sospecha, el aeropuerto fue parcialmente evacuado, y los 139 pasajeros fueron desembarcados de forma preventiva mientras los equipos especializados —incluido el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros y detectives de la Policía de Investigaciones (PDI)— se desplazaban al lugar para llevar a cabo las diligencias respectivas.
Mientras la tensión crecía entre viajeros y trabajadores, las autoridades procedieron a aislar el avión y revisar el equipaje y las inmediaciones con equipos técnicos especializados en la detección de explosivos. Tras varios minutos de análisis, se confirmó que no existía ningún artefacto peligroso ni rastro de explosivos.
El hombre que había manifestado la alarma quedó detenido por las autoridades, según indicaron fuentes policiales; se trataría de un ciudadano chileno de 38 años, quien aseguró que no portaba ningún elemento peligroso en su equipaje.
La normalidad en las operaciones del aeropuerto fue restituida gradualmente luego de que los equipos de seguridad concluyeran su trabajo. Las autoridades reafirmaron que todas las medidas de prevención se activaron de forma adecuada, en cumplimiento de los protocolos para este tipo de contingencias.
Este no es un caso aislado en el principal aeropuerto del país. En ocasiones anteriores también se han registrado falsas amenazas de bomba que han obligado a activar protocolos de emergencia, desembarcar vuelos y desplegar personal especializado, aunque en todos los casos se ha descartado la presencia de elementos explosivos.









