En el contexto de una organización, el riesgo es una parte inherente de cualquier actividad y se define como la incertidumbre de un evento futuro que podría tener un impacto negativo en los objetivos de la organización. Desde la perspectiva de operaciones y seguridad, esta definición se desglosa en varios componentes críticos.
Amenaza: Un potencial peligro, causa o factor que podría desencadenar un evento no deseado. Ejemplos incluyen fallas técnicas, errores humanos, desastres naturales, ciberataques, etc.
Vulnerabilidad: Una debilidad en los sistemas, procesos, infraestructura o personal de la organización que podría ser explotada por una amenaza. Por ejemplo, software sin parches de seguridad, falta de capacitación del personal, o un edificio con infraestructura anticuada.
Impacto: La magnitud del daño o la consecuencia negativa que resultaría si un riesgo se materializa. Este puede ser financiero, reputacional, operativo (interrupción de la producción), legal, o incluso humano (lesiones o pérdidas de vidas).
Probabilidad: La posibilidad de que una amenaza específica explote una vulnerabilidad y cause un impacto negativo.
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