La creciente tensión en el Mar Caribe, con una significativa movilización de la fuerza naval estadounidense cercando las costas venezolanas, ha elevado la alerta geopolítica en toda América Latina.
El anunciado objetivo de Washington: desarticular el denominado “Cartel de los Soles” —una estructura de narcotráfico y crimen organizado supuestamente enquistada en las altas esferas del régimen de Nicolás Maduro y dirigida, según inteligencia internacional, por figuras como Diosdado Cabello—, promete una convulsión de imprevisibles consecuencias.
Para Chile, una nación estable y alejada del epicentro del conflicto, la prospectiva no es ajena; se dibujan escenarios que combinan desafíos de seguridad, presiones migratorias y reacomodos diplomáticos.










