Las autoridades detuvieron este viernes a cuatro personas por el secuestro de un empresario registrado el jueves. De acuerdo con información preliminar, los arrestados serían ciudadanos de nacionalidad extranjera, entre ellos hombres adultos y una joven menor de edad.
Este es el rostro del aumento: en 2024, se registraron 868 secuestros, la cifra más alta en diez años, marcando un nuevo récord y consolidando la gravedad del problema. Aunque la alza respecto al año anterior —850 casos en 2023— fue de apenas un 2,1 %, la magnitud preocupante del delito radica en que desde 2022, el país no ha bajado de los 800 casos anuales
¿Qué detonó esta ola?
El verdadero punto de inflexión fue entre 2021 y 2022, cuando los secuestros se dispararon de 492 a 826 casos, un aumento del 68 % en apenas un año
Una nueva tipología del crimen
Lejos han quedado los secuestros por disputas familiares o violencia doméstica. Hoy, priman aquellos con fines extorsivos o ajustes de cuentas: entre 2022 y 2024, este tipo de secuestros se triplicó, pasando del 5 % al 15 % del total En paralelo, en 2024 los secuestros por ajuste de cuentas o deudas aumentaron de 12,4 % en 2023 a 14,7 % ( Fiscalía de Chile.)
El crimen organizado toma la delantera
Bandas estructuradas como el Tren de Aragua han sido señaladas como protagonistas detrás de la expansión de estos. Un caso estremecedor fue el secuestro y posterior asesinato del exmilitar Ronald Ojeda, atribuido a esta organización
Perspectiva regional y por edades
Aunque el fenómeno afecta al país en su conjunto, la Región Metropolitana concentra un número significativo de casos, con incremento del crimen organizado del 21 % en 2025. Comunas como Santiago centro, Independencia y San Bernardo registran alta incidencia
¿Y ahora qué? Reflexión
Lo que hasta hace unos años parecía un hecho aislado, hoy se vuelve estructural. El secuestro ya no es solo un delito excepcional, sino un arma utilizada por mafias para imponer control, intimidar o financiar actividades ilícitas. La persistencia de cifras elevadas, sumada a motivaciones más criminales que personales, demanda urgentes respuestas estratégicas en inteligencia, cooperación internacional y judicialización efectiva.










