Los dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) transforman empresas e industrias por medio de la automatización, al optimizar procesos, reducir costos, mejorar la eficiencia operativa, permitir recopilación en tiempo real de datos cruciales y facilitar toma de decisiones basada en análisis precisos. Sin embargo, al mismo tiempo, la conexión constante de los dispositivos a las redes de datos amplía la superficie de ataque de las organizaciones, exponiéndolas a vulnerabilidades de acceso no autorizado, robo de datos sensibles, interrupciones operativas, entre otros.
La falta de estándares de seguridad robustos, combinada con configuraciones débiles o dispositivos sin actualizaciones, facilita que los atacantes comprometan sistemas críticos. Por ello, es crucial implementar medidas de ciberseguridad específicas para mitigar estos riesgos.
Para aumentar la seguridad de los IoT es fundamental poner foco en cinco acciones clave.
La primera es ubicar los dispositivos IoT en una red separada de otros sistemas críticos o redes empresariales para reducir el riesgo de propagación de amenazas. Para esto es necesario implementar VLANs (Redes de Área Local Virtual) para separar dispositivos según su función o nivel de seguridad y poner firewalls entre las redes de IoT y otras redes internas, para filtrar y supervisar el tráfico de IoT y bloquear conexiones no autorizadas.
Segundo, adoptar un enfoque de Zero Trust, donde ningún dispositivo se considera seguro a menos que se autentique y autorice explícitamente. El uso de autenticación y cifrado en dispositivos IoT y móviles son medidas fundamentales para proteger la transmisión de datos y garantizar que la información que se intercambia entre dispositivos, aplicaciones y redes sea segura y accesible solo para usuarios y sistemas autorizados.
En tercer lugar, la gestión efectiva de dispositivos IoT conectados requiere un enfoque integral que combine monitoreo continuo, buenas prácticas de seguridad e implementación de tecnologías avanzadas. Es fundamental centralizar la gestión de los dispositivos mediante plataformas que permitan inventariarlos, monitorearlos y gestionar configuraciones de forma remota.
Finalmente, es de gran relevancia realizar programas de capacitación y concientización en seguridad móvil, para que los usuarios comprendan los riesgos y sigan las políticas establecidas por las empresas en cuanto a las medidas preventivas de ciberseguridad en torno al uso de IoT. Los programas de capacitación deben incluir buenas prácticas de ciberseguridad, auditorías regulares y un plan de respuesta ante incidentes que permita actuar rápidamente.
Con estas cinco acciones clave, las empresas y organizaciones serán capaces de capturar todo el valor de los dispositivos IoT, al mismo tiempo que se mantienen seguras ante potenciales ciberataques.

Autor: Eduardo Bouillet,experto de Entel Digital sobre IoT y ciberseguridad