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Eliminar el cobre, sustituir por aluminio y endurecer las penas: parte de las soluciones ante el robo de cables

El balance del 2022 fue categórico: 60 delitos al día y más de dos millones de personas desprovistas de conexión. Y es que vandalizar cables para la posterior extracción de cobre es uno de los delitos de moda que afecta a todos los ciudadanos. 

Santiago, 6 de junio de 2023.- Ciertamente fue uno de los negocios más lucrativos del 2022, con bandas y crimen organizado que no solo roban cables y los dejan colgando por las calles, sino que vandalizan la infraestructura de telecomunicaciones y de electricidad clave para las actividades diarias de las personas.

Desde Chile Telcos, Asociación Chilena de Telecomunicaciones A.G, han advertido que las bandas actúan moviéndose a través de las regiones ya que son perseguidas por la policía. Además, otro foco de interés son las chatarrerías ilegales, que incentivan a los delincuentes a llevar cobre.

“Es toda una cadena de organización, intermediarios y procesos. Va desde el sujeto que corta equívocamente un cable pensando que tiene cobre en su interior, hasta los puertos donde luego son exportados hacia China y Corea del Sur, países que concentran una demanda importante de este material”, explica Rodrigo Mena, country manager de SUMA móvil Chile.

En los puertos de Arica, Antofagasta y San Antonio, por mencionar algunos, ya se han decomisado varias toneladas de cobre. Es en el mercado negro donde se reduce este material y es exportado al extranjero.

Soluciones, alianzas y colaboraciones

Según datos de Telefónica, durante 2022 se registraron más de 22.000 robos de este tipo, impactando directamente a las personas, hogares, empresas e instituciones que quedaron sin conexión.

Rodrigo Mena, country manager de SUMA móvil Chile.

“Para ponerle solución a esta situación, se está recogiendo el cobre y los cables que están en desuso de las calles, potenciando su cuidado y masificando el de fibra óptica. Además, se está cambiando el cobre por aluminio, ya que es de menor valor. Y aunque para el negocio de Chile no es muy bueno, lamentablemente es lo que toca hacer en estos momentos”, detalla Mena.

Son estos cables los que se encargan de suministrar servicios básicos de Internet y electricidad, impactando en el correcto funcionamiento de semáforos, iluminación, consultorios, bancos, instituciones del Estado y otros tantos servicios esenciales.

“La colaboración mediante mesas de trabajo que incluyan a las telcos, policías, municipalidades, gobierno y sociedad es fundamental para contrarrestar esta situación. Dependemos de estos servicios para nuestra vida diaria, por lo tanto, debemos avanzar integrados y mancomunados”, resalta Mena.

Sumado a lo anterior, desde el Congreso también se está avanzando en tipificar de mejor manera la ley y ampliar las penas de cárcel. Se avanzó hace poco en el Senado para aumentar las sanciones por el robo, hurto y receptación de cables de telecomunicaciones. Pero también, en ampliar la ley que hoy responde a telefonía, por el término de telecomunicaciones y equipos.

“Los desafíos de conectividad derivan en que millones de personas dependen de ello. Por ende, la necesidad de proteger los servicios y redes de telecomunicaciones tiene que ver con un derecho fundamental y básico. Y aunque solucionarlo dependa de las autoridades, es importante seguir avanzando en lo que respecta a la concienciación”, sentencia Mena.

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